El valor de una linterna
El valor de una linterna
Hay pocas cosas que nos hacen sentir tan vulnerables como la oscuridad.
Y no me refiero solamente a quedarse sin electricidad. Hablo de esa sensación de no ver qué hay a tu alrededor, de perder referencias y de sentir que, por un momento, ya no tienes el mismo control de la situación.
Puede ocurrir durante un corte de energía en casa, al caminar por un sendero cuando cae la noche o en una salida que se alarga más de lo esperado.
Son situaciones que muchas veces parecen poco probables... hasta que nos ocurren.
Una historia que cambió una forma de pensar
Hace un tiempo, un cliente llegó a la tienda y terminamos conversando, una vez más, sobre la importancia de llevar una linterna.
Yo insistía en que era una de las herramientas más útiles que podía incorporar a su EDC.
Él no estaba del todo convencido.
Como muchos, recordaba aquellas linternas grandes que tenían nuestros abuelos. Funcionaban con enormes pilas D, ocupaban mucho espacio y la luz que entregaban era bastante limitada. Eran útiles para la época, pero estaban lejos de ser algo que uno quisiera llevar consigo.
Hoy las cosas han cambiado. Existen linternas compactas, resistentes, recargables y con una potencia sorprendente. Aun así, muchas personas siguen pensando que no las necesitan.
Hasta que un día descubren lo contrario.
Una salida a la cordillera
Tiempo después, este cliente fue invitado por unos amigos a pasar la tarde pescando en un río de cordillera.
No era aficionado a la pesca, pero aceptó la invitación porque le pareció una buena oportunidad para desconectarse un rato.
Eran cuatro personas.
Subieron entre rocas siguiendo el curso del río, disfrutando del paisaje, del sonido del agua y de esa tranquilidad que solo se encuentra cuando incluso desaparece la señal del teléfono.
Conversaron, recorrieron el lugar, compartieron comida y dejaron que las horas pasaran sin mirar demasiado el reloj.
Sin darse cuenta, el día comenzó a terminar.
Cuando la oscuridad cambia todo
El regreso parecía sencillo, pero ahora el sendero era otro.
Las rocas húmedas, los desniveles y los árboles hacían mucho más difícil orientarse.
Y entonces apareció un detalle que ninguno había considerado. Nadie llevaba una linterna.
Como suele ocurrir, todos recurrieron al teléfono móvil. Pero el frío y las horas de uso ya habían hecho lo suyo.
Algunos celulares estaban completamente descargados. Otros apenas conservaban unos pocos minutos de batería.
Finalmente, solo uno de ellos seguía funcionando y utilizaron esa pequeña luz para intentar regresar.
Los demás caminaban detrás, tratando de no perder el paso y sintiendo, por primera vez, lo diferente que puede ser un lugar conocido cuando la oscuridad lo envuelve todo.
Tiempo después me confesó algo que nunca olvidé. En ese momento recordó nuestras conversaciones.
Y entendió, no desde la teoría, sino desde la experiencia, por qué una linterna puede convertirse en una de las herramientas más valiosas que llevamos con nosotros.
La decisión
Al día siguiente volvió a la tienda. Esta vez no venía a preguntar. Venía decidido.
Eligió una Fenix LD12R, una linterna compacta que podía llevar todos los días sin que resultara incómoda.
Le gustó que fuera recargable, que también aceptara pilas AA, sus distintos niveles de iluminación y su resistencia para acompañarlo tanto en el día a día como en sus salidas al aire libre.
Un tiempo después volvió a pasar por la tienda.
Sonriendo me dijo una frase que resume perfectamente esta historia:
"Ahora no salgo sin ella. Es parte de mi EDC. Y cada vez que la uso, la valoro más."
El verdadero valor de una linterna
Muchas veces pensamos que una herramienta vale por la frecuencia con la que la usamos.
Con una linterna ocurre algo diferente.
Puede pasar días o incluso semanas sin salir del bolsillo o de la mochila.
Pero el día que realmente hace falta, entendemos que su valor nunca estuvo solamente en los lúmenes o en sus especificaciones técnicas.
Estuvo en la tranquilidad de saber que estaba ahí cuando la necesitábamos.
¿Y tú?
¿Te ha pasado alguna situación parecida?
Quizás una linterna ya forma parte de tu EDC, de tu mochila o de la guantera de tu vehículo.
Y si todavía no es así, tal vez esta historia sea una buena oportunidad para preguntarte si realmente estás preparado para esos pequeños imprevistos que aparecen cuando menos los esperamos.
Si tienes una experiencia similar, nos encantaría conocerla. Tal vez tu historia también pueda ayudar a que otras personas descubran el verdadero valor de llevar una buena linterna.
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